Política

El mito de la 'caja vacía' desarmado por Marcel

El cuento de la "caja vacía" que Kast usó para hacerle pagar el pato a las familias Mario Marcel desarmó punto por punto el argumento oficial del Estado "quebrado". Los datos muestran que el gobierno tenía todas las herramientas para evitar el alza brutal de combustibles, pero eligió proteger las…

El mito de la 'caja vacía' desarmado por Marcel

El cuento de la "caja vacía" que Kast usó para hacerle pagar el pato a las familias

Mario Marcel desarmó punto por punto el argumento oficial del Estado "quebrado". Los datos muestran que el gobierno tenía todas las herramientas para evitar el alza brutal de combustibles, pero eligió proteger las rebajas tributarias a los ricos.


"Como decir que no puedes comprar hoy porque hace tres meses tenías solo cinco lucas"

La comparación de Mario Marcel es tan simple que duele: "Esto es como una persona que tiene un ingreso regular, tiene un sueldo y quiere ir al supermercado, quiere hacer la compra del supermercado. Y dice pucha, pero es que hace tres meses atrás tenía solo un billete de cinco luca en el bolsillo, pero eso que tiene que ver una cosa con la otra".

El ex ministro de Hacienda desmenuza el argumento central del gobierno de Kast para justificar el alza de 370 pesos en las bencinas y 580 en el diésel: que heredaron una "caja vacía" y por tanto no había alternativa. La realidad es que entre enero y febrero el gobierno ya emitió 6.000 millones de dólares en bonos, con autorización para 12.000 millones más. La supuesta caja vacía no solo ya se llenó — nunca fue relevante.

"No hay ninguna relación entre la caja del 31 de diciembre y lo que hoy día se requiere para gastar", explica Marcel. La caja fiscal fluctúa permanentemente: sube en abril con la operación renta, baja en mayo con devoluciones. Lo que importa es el presupuesto y el acceso a crédito, no cuánto efectivo quedaba en diciembre. El concepto mismo de "caja vacía" es puro careteo técnico para confundir a la gente. Ningún ministro de Hacienda serio habla de "la caja fiscal" porque es irrelevante para las decisiones de gasto.

La verdadera situación fiscal: mejor que cuando Boric heredó el desastre

Acá la contradicción se pone obscena. Cuando Marcel asumió en marzo de 2022, enfrentó un escenario peor en todos los indicadores: déficit estructural de 11% del PIB versus 3,5% actual, déficit efectivo de 8% versus 2,7% actual, y el petróleo a 115 dólares el barril — más caro que ahora. Además heredó 3.500 millones de dólares en deudas no registradas: 500 millones del COVID con prestadores privados y 3.000 millones con generadoras eléctricas por el congelamiento de tarifas.

"Veníamos de un déficit estructural de casi 11% del producto, un déficit efectivo de casi 8% del producto", recordó Marcel. Y agregó un dato clave: la PGU se había aprobado en enero de 2022 "con un financiamiento que al final no llegó ni a la mitad de lo que costaba". Con ese panorama fiscal desastroso y el petróleo más caro, Marcel activó el MEPCO y gastó cerca de 2.000 millones de dólares para amortiguar las alzas durante cuatro meses.

La deuda pública creció 4,5 puntos porcentuales durante el gobierno de Boric (de 37% a 41,7% del PIB), el menor aumento de los últimos tres gobiernos. Pero ahora, con todos los indicadores fiscales mejorados y el petróleo más barato, Kast dice que "no hay alternativa". Mientras tanto, mantiene intacto un paquete de rebajas tributarias que supera los 2.600 millones de dólares: baja del impuesto a las empresas (1.800 millones), más la "reintegración" tributaria que beneficia solo a los dueños de empresas (800 millones adicionales), más reducciones al impuesto a la herencia, donaciones, ganancias del capital y contribuciones.

Marcel fue directo sobre esta diferencia: el gobierno anterior propuso bajar el impuesto a las empresas y "compensar la rebaja del impuesto de primera categoría con un aumento de impuestos a los propietarios de las empresas". Lo que hace Kast es lo contrario: "bajar impuesto a las empresas pero además reintegrar tributariamente". Resultado: 2.600 millones para empresarios y grandes fortunas, pero no 2.000 millones para evitar que las familias paguen 370 pesos más por litro.

El peligro de gritar "quiebra" cuando no hay quiebra

"Si empezamos a repetir algo que no es cierto, lo vamos a transformar en una profecía autocumplida, porque alguien se va a poner nervioso", advirtió Marcel sobre las publicaciones oficiales del gobierno declarando que el Estado chileno estaba "quebrado".

El problema no es solo técnico, es peligroso. Un Estado quebrado está en default, no puede pagar sus deudas, sus bonos se convierten en basura. Chile tiene una deuda del 41% del PIB — menos de la mitad del promedio OCDE — y el segundo mejor riesgo país de América Latina con 95 puntos, contra 580 de Argentina. Integrantes del propio Consejo Fiscal Autónomo dijeron públicamente que no hay crisis fiscal.

El gobierno terminó bajando las publicaciones, pero el daño estaba hecho. ¿Para qué arriesgar la reputación fiscal del país con semejante irresponsabilidad? La respuesta es clara: para justificar una decisión política haciéndola pasar como inevitabilidad técnica.

El oficialismo que no da la cara

Para este programa se cursaron invitaciones a siete autoridades: ministros de Hacienda, Energía, Economía, Transportes, sus subsecretarios y la vocera de gobierno. Ninguno aceptó. Prefieren los memes en redes sociales y las minutas de prensa a responder preguntas incómodas en un espacio abierto.

Mientras tanto, el ex ministro que enfrentó una crisis peor con menos herramientas se sentó tranquilamente a explicar durante una hora por qué el argumento oficial no aguanta ni el primer análisis. La cobardía no es casual: es la evidencia de que saben que sus números no cierran, que sus prioridades son indefendibles.


Marcel recordó que en 2022, pese al desastre heredado, la filosofía fue clara: "Si íbamos a tener que hacer un ajuste, nadie se quedara atrás en ese proceso". Cuatro años después, con las cuentas fiscales ordenadas y 12.000 millones de dólares disponibles para emitir, el gobierno de Kast tiene una filosofía distinta: que nadie de arriba se quede atrás. Las familias, esas, que se jodan. Y si alguien pregunta por qué, le muestran una caja vacía que ya llenaron hace dos meses.