Política

Gobierno miente: sí había alternativas al alza de combustibles

Kast mintió: había plata para evitar el alza El gobierno eligió la opción más salvaje entre un menú completo de alternativas. Mientras dice que no hay lucas para amortiguar el golpe a las familias, mantiene intactas rebajas tributarias por 2.600 millones de dólares a empresas y fortunas. "Estado…

Gobierno miente: sí había alternativas al alza de combustibles

Kast mintió: había plata para evitar el alza

El gobierno eligió la opción más salvaje entre un menú completo de alternativas. Mientras dice que no hay lucas para amortiguar el golpe a las familias, mantiene intactas rebajas tributarias por 2.600 millones de dólares a empresas y fortunas.

"Estado quebrado": La mentira que casi desata el pánico

Las redes sociales oficiales del gobierno de Chile declararon que el país estaba "quebrado". Después bajaron las publicaciones en silencio, pero el daño estaba hecho. Declararlo en canales oficiales es una estupidez con consecuencias gravísimas: un Estado quebrado está en default, sus bonos se convierten en basura y sus fuentes de financiamiento se cortan.

La realidad desmiente el relato completo: Chile tiene una deuda del 41% del PIB, menos de la mitad del promedio de los países de la OCDE. El riesgo país es el segundo mejor de América Latina, con 95 puntos contra 580 de Argentina. Y entre enero y febrero el gobierno ya emitió 6.000 millones de dólares en bonos sin problemas, con autorización para 12.000 millones más. Un Estado quebrado no puede hacer eso. Declararlo públicamente es convertir la mentira en profecía autocumplida. Se mandaron un condoro con todas las letras.

La comparación que destruye el argumento oficial

"La situación era peor y la deuda acumulada como porcentaje del PIB no es mayor ahora que hace cuatro años", explicó Mario Marcel, ex ministro de Hacienda. Cuando Boric asumió en marzo de 2022, el petróleo estaba a 115 dólares el barril (hoy ronda los 100), el déficit estructural era del 11% (hoy 3,5%), el déficit efectivo del 8% (hoy 2,7%). Había compromisos no registrados por miles de millones: la PGU sin financiamiento, 500 millones en deudas COVID, 3.000 millones adeudados a generadoras eléctricas.

Aún así, ese gobierno decidió usar el MEPCO y gastó cerca de 2.000 millones de dólares en amortiguar las alzas durante cuatro meses. Más revelador: la deuda creció menos durante el gobierno de Boric (de 37% a 41,7%) que en cualquiera de los tres gobiernos anteriores. La comparación es directa: "variación de 37 a 41,5 es la menor que ha habido de los últimos tres gobiernos, aumentó mucho más durante Piñera, aumentó mucho más durante Piñera 2, aumentó mucho más durante Bachelet 2".

Si había plata entonces, con todo peor, ¿por qué no la hay ahora? ¿O no será que están mintiendo?

El menú de opciones que el gobierno no quiere mostrar

Jorge German, economista que trabajó con Piñera y comparte el diagnóstico de "estrechez fiscal", propuso una alternativa técnica concreta: alzas graduales de 80 pesos semanales modificando parámetros del MEPCO, en lugar del shock de 370 y 580 pesos de una sola vez. "Yo comparto la estrechez fiscal", explicó German, "pero yo hubiera manejado el MEPCO en el sentido de traspasar semana a semana una alza de 80 pesos, haber ampliado la banda y achicar esta cláusula de salida que hoy son 1.500 millones de dólares, bajarla a 500, 300 millones".

Incluso quienes apoyan el ajuste fiscal reconocen que existían alternativas. Kast podía mantener el MEPCO completo (alza de solo 30 pesos), hacer aumentos graduales, o cualquier punto intermedio. Entre todas esas opciones, eligió la más salvaje: desactivar el mecanismo de golpe y traspasar el shock completo a los consumidores.

Esto no es "inevitabilidad técnica". El MEPCO existe precisamente para crisis como esta, que no son inéditas: en 2008 el barril llegó a 140 dólares, en 2011 a 125, en 2022 a 116. Todas superiores al precio actual. La vocera de gobierno mintió al decir que "no había otra alternativa". Marcel fue directo: "Por supuesto que el gobierno tenía muchas alternativas, desde mantener operando tal cual el MEPCO hasta toda la gama de opciones intermedias. Optó por la más radical de todas".

La trampa de la "caja vacía"

El gobierno repitió hasta el cansancio que la "caja estaba vacía" con solo 46 millones de dólares al 31 de diciembre. Marcel demolió el argumento con una analogía: "Es como una persona que tiene un ingreso regular, tiene un sueldo y quiere ir al supermercado. Y dice pucha, pero es que hace tres meses atrás tenía solo un billete de cinco lucas en el bolsillo. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?"

La caja fiscal no funciona como la cuenta corriente de una familia: varía dramáticamente cada mes (sube en abril con la operación renta, baja en mayo con devoluciones), está distribuida en todos los ministerios y servicios, y no tiene ninguna relación con la capacidad de gasto tres meses después. "Hay caja no sólo en el tesoro, hay caja en todos los ministerios y servicios públicos", explicó Marcel. "La caja se alimenta de los ingresos fiscales y del endeudamiento. Varía mucho durante el año".

Menos aún cuando el gobierno ya emitió 6.000 millones en bonos y tiene autorización para 12.000 millones más. Este argumento no es técnico: es propaganda para quienes no entienden de fiscalidad.

La inconsistencia final

Mientras Kast dice que no hay 20 millones de dólares diarios para el MEPCO, mantiene en pie rebajas tributarias masivas. La reducción del impuesto a las empresas: 1.800 millones de dólares. La reintegración tributaria: 800 millones adicionales. Más recortes en impuestos a herencias, donaciones, ganancias de capital y contribuciones. Total: cerca de un punto del PIB regalado a los de arriba.

Marcel lo explicó claramente: "Bajar el impuesto a las empresas pero además reintegrar tributariamente, tiene dos efectos: desaparece la compensación y ahora se agrega un costo adicional en términos de menor recaudación". El efecto fiscal es "claramente reducir la recaudación".

La inconsistencia no es un error de cálculo: es el programa. Kast no dice "no hay plata"— dice "no hay plata para ustedes". Para las fortunas y las grandes empresas, los recursos siempre aparecen. Los poderosos se las arreglan solos, como siempre. Esto no es responsabilidad fiscal: es guerra de clases con calculadora.