Política

Kast mantiene rebajas a los ricos mientras golpea a las familias

Kast regala US$2.600 millones a los ricos mientras dice "no hay plata" para las familias El gobierno mantiene intacto su plan de rebajas tributarias a empresarios, herederos y dueños de capital —que costaría 130 veces lo que cuesta un día de MEPCO— mientras traspasa completo el shock de…

Kast mantiene rebajas a los ricos mientras golpea a las familias

Kast regala US$2.600 millones a los ricos mientras dice "no hay plata" para las familias

El gobierno mantiene intacto su plan de rebajas tributarias a empresarios, herederos y dueños de capital —que costaría 130 veces lo que cuesta un día de MEPCO— mientras traspasa completo el shock de combustibles a las familias con el argumento de "caja vacía".

La cuenta que no cuadra

Los números desmienten el relato oficial al tiro. El gobierno dice que no tiene US$20 millones diarios para proteger a las familias del alza de combustibles, pero mantiene un paquete de rebajas tributarias permanentes que equivale a US$2.600 millones anuales. Son 130 días de MEPCO. La lista es larga y generosa: rebaja al impuesto a las empresas, reintegración tributaria a los dueños, reducción de impuestos a herencias, donaciones, ganancias de capital y contribuciones.

El contraste es brutal. Las familias enfrentan un alza sin precedentes: 370 pesos en las benzinas, 580 pesos en el diésel. "Nunca en nuestra historia habíamos estado ni cerca de un aumento de estas dimensiones de una sola vez", constata el análisis de la crisis. Es el primer gran shock que este gobierno decide aplicar directamente sobre los bolsillos de los consumidores. Y lo hace por partida triple: primero con el aumento directo de combustibles y transporte, luego con todos los productos que dependen del petróleo para su transporte o producción, y finalmente con el aumento de la inflación que elevará la UF y todos los productos indexados a ella: arriendos, colegiaturas, isapres, seguros.

Mientras tanto, las rebajas a los más ricos siguen en pie. No es falta de recursos. Es una elección política sobre quién merece protección del Estado y quién debe sangrar.

El truco de la reintegración

El ex ministro de Hacienda Mario Marcel develó la diferencia técnica crucial que los medios tradicionales no explican. Durante el gobierno de Boric se propuso bajar el impuesto a las empresas, pero compensar subiendo el impuesto a los dueños, implementando un régimen dual que "es el régimen que opera en la mayor parte de los países del mundo, que es separar las empresas de los dueños y tributar de manera separada".

El plan de Kast hace exactamente lo contrario: "bajar el impuesto a las empresas pero es reintegrar a todo lo contrario, digamos, que eso sirva como para que los dueños de la empresa luego puedan pagar cero", explicó Marcel. "Al revés: es bajar impuesto a las empresas pero además reintegrar tributariamente."

El resultado es un doble regalo fiscal. "La reintegración beneficia 100% a los propietarios de la empresa", sentenció el ex ministro. Los costos son 1.800 millones de dólares por la rebaja corporativa, más 800 millones adicionales por la reintegración. En total, más de US$2.600 millones anuales que no compensan ningún aumento a otros sectores. Marcel fue categórico sobre el efecto distributivo: "La diferencia por supuesto [es] una diferencia distributiva, porque la reintegración beneficia 100% a los propietarios de la empresa."

No es un plan de reactivación. Es un regalo directo a las élites, empaquetado como política económica.

La doctrina del shock, versión criolla

La contradicción no podría ser más evidente. El gobierno usa la crisis de Irán —un shock externo que nada tiene que ver con la estructura tributaria— para empujar una agenda ideológica que venía preparada desde antes. Marcel recordó cómo en situaciones anteriores los gobiernos cambiaron prioridades ante emergencias: el presidente Piñera "partió con planes de bajar impuestos, pero luego vino el estallido social" y "terminó al final subiendo impuestos para poder financiar esas medidas sociales".

Kast hace lo opuesto. Ante la crisis, profundiza su proyecto original. "Así es como funcionan los gobiernos", explicó Marcel. "Los gobiernos estas cosas pasan con mucha frecuencia. Si no es en este caso un shock petrolero, son los incendios, es un terremoto, es cierta inestabilidad financiera en alguna parte del mundo. Estas cosas es parte del oficio de gobernar." Pero el oficio de gobernar, añadió, "no es sacar adelante tu programa como de lugar. Tienes que irlo todo el tiempo compatibilizando con las cosas que van sobreviniendo."

Este gobierno decidió no compatibilizar nada. Decidió aplicar shock social a las mayorías y paraíso fiscal a las élites, usando la guerra como excusa.

Quién paga, quién cobra

El ministro de Economía Jorge German reconoció que el ajuste lo absorben las familias: "Ya están comunicándose con sus clientes para traspasar esto y entonces con eso es evidente que va a empezar a aumentar el costo del transporte." Los camioneros ya están enviando cartas para traspasar el alza de los 580 pesos del diésel. "Hay que recordar que el 90% de los alimentos, las frutas verduras, los abarrotes, los bienes en general se transportan vía camiones y obviamente eso se va a traspasar a precio."

El ministro Quiroz dijo que "todos tenemos que hacer el esfuerzo". Mentira. El esfuerzo es solo para abajo. Las familias enfrentan inflación proyectada de 4% anual, transporte escolar más caro, buses más caro, arriendos e isapres indexados al alza. Los dueños de empresas, herederos y rentistas reciben US$2.600 millones anuales permanentes. Los que tienen más espaldas, una vez más, salen indemnes.

Marcel señaló la inconsistencia fundamental: "Si hay una reforma tributaria que reduce en recaudación, por supuesto que aparece ahí una inconsistencia." Pero el gobierno insiste en presentar ambas medidas —shock a consumidores y regalos a empresarios— como si fueran inevitables, como si no hubiera alternativa. Se hacen los lesos cuando les preguntan por la contradicción.

El silencio como respuesta

Siete autoridades del gobierno fueron invitadas a responder estas preguntas: el ministro de Hacienda, el subsecretario de Hacienda, la ministra de Energía, el ministro de Economía, el subsecretario de Economía, el ministro de Transportes y la ministra vocera. Ninguna aceptó.

Porque no hay respuesta técnica posible. La única respuesta honesta sería ideológica: este gobierno cree que los ricos merecen protección del Estado y las familias merecen el shock del mercado. El 1 de abril presentarán su reforma tributaria. Que nadie se sorprenda cuando confirme lo que ya sabemos: este gobierno tiene plata, pero no es para ti.