Financiamiento de ONG noruega a grupos anti-salmoneras: ¿ambientalismo o proteccionismo

4 min de lectura

Noruega financia ONGs contra salmoneras chilenas: ¿ambientalismo o se les nota el plumero? Javier Naranjo soltó en Lo que importa que una ONG noruega está financiando organizaciones que bloquean proyectos salmoneros en Chile. Suena a proteccionismo disfrazado de ecología, pero hay un problema: las…

Financiamiento de ONG noruega a grupos anti-salmoneras: ¿ambientalismo o proteccionismo

Noruega financia ONGs contra salmoneras chilenas: ¿ambientalismo o se les nota el plumero?

Javier Naranjo soltó en Lo que importa que una ONG noruega está financiando organizaciones que bloquean proyectos salmoneros en Chile. Suena a proteccionismo disfrazado de ecología, pero hay un problema: las salmoneras chilenas SÍ han colapsado ecosistemas completos.

El financiamiento que nadie quiere nombrar

"Lo que se supo, estos financiamientos de la ONG noruega, por la ley de la frecuencia, contra proyectos salmoneros... algo está pasando ahí que no está bien resuelto, que va mucho más allá de lo ambiental", dijo Javier Naranjo, exministro del Medio Ambiente bajo Piñera, en conversación con Daniel Matamala.

Naranjo suelta la bomba pero no da nombres, montos ni fechas. ¿Por qué? Esto merece investigación periodística de fondo. Noruega es potencia salmonera mundial, competidora directa de Chile. Si está financiando activismo contra la industria chilena, estamos ante posible proteccionismo comercial con disfraz verde.

Pero Naranjo mismo admite que "no es tan simple", y tiene razón por razones que él no desarrolla del todo. Porque mientras los empresarios señalan con el dedo a Oslo, hay un elefante en la habitación que nadie quiere mirar: el historial devastador de la propia industria chilena.

El historial que la industria prefiere olvidar

Marcelo Mena, exministro del Medio Ambiente bajo Bachelet, puso sobre la mesa lo que los empresarios prefieren omitir: "La salmonicultura se ha auto-infligido daños propios y espera que el Estado le resuelva sus propios daños por su cortoplacismo. Sobreexplotó la décima región, hubo virus ISA, se murió el fondo marino, tuvieron que inmigrar a la undécima región".

Y ahí no terminó. En la undécima región volvieron a colapsar con algas nocivas. Directemar tuvo que autorizarlos para depositar salmones muertos en alta mar, una medida tan extrema que el director de Directemar fue procesado por esa misma razón. Ahora la industria presiona para entrar a parques nacionales.

Este no es ambientalismo ideológico: es memoria colectiva de comunidades que vieron morir sus océanos. Mientras los empresarios lloran que "no los dejan crecer", Mena recuerda el patrón: explotar hasta colapsar, migrar, repetir. "Cuando dices yo quiero que te vaya bien para siempre, no podemos pensar en los próximos dos años, tenemos que pensar en los próximos 20 años de crecimiento", agregó.

La pregunta incómoda que todos evitan

Aquí está lo que ni Naranjo ni los empresarios quieren admitir: puede haber financiamiento interesado de Noruega Y denuncias ambientales absolutamente válidas al mismo tiempo. No se anulan mutuamente.

Si una ONG noruega paga por informes sobre mortalidad marina en Aysén, ¿eso hace que los salmones muertos sean menos reales? ¿Hace que el fondo marino muerto de Chiloé reviva mágicamente? La industria usa el fantasma del "financiamiento extranjero" para evadir la pregunta de fondo: ¿por qué colapsan ecosistemas cada vez que se expanden?

Esa respuesta no está en Oslo, está en el fondo marino muerto de la Décima Región. Está en las comunidades que vieron cómo el virus ISA devastó todo a su paso. Está en la crisis de algas nocivas que obligó al Estado a rescatar a una industria que no supo prever sus propias consecuencias.

Lo que falta investigar

Naranjo dice "se supo" pero no dice cómo, cuándo ni dónde. Esto exige periodismo serio: ¿Qué ONG noruega específicamente? ¿Cuántas lucas? ¿A qué organizaciones chilenas? ¿Qué proyectos bloquearon?

Y la pregunta clave que nadie hace: ¿son válidas científicamente las objeciones financiadas? Porque si resulta que Noruega paga estudios serios sobre impacto ambiental que la industria chilena se niega a hacer, el escándalo no es el financiamiento, es que necesitemos ONGs extranjeras para fiscalizar lo que el Estado chileno debería estar fiscalizando.

La industria salmonera chilena quiere que investiguemos la plata noruega pero no los fondos marinos muertos. Perfecto: investiguemos ambos. Exijamos transparencia total del financiamiento extranjero a ONGs, pero con la misma vara exijamos que las salmoneras publiquen datos completos de mortalidad, uso de antibióticos y daño al lecho marino.

Si van a gritar "interferencia extranjera", que primero expliquen por qué necesitaron que Directemar les rescatara tirando cadáveres al océano. Que expliquen por qué el patrón se repite: explotar, colapsar, migrar. Que expliquen por qué ahora quieren entrar a parques nacionales cuando no pudieron cuidar ni la Décima ni la Undécima Región.

El ambientalismo puede estar financiado desde afuera, pero los ecosistemas colapsados son 100% chilenos, y esa cuenta la pagamos todos.

Fuente

Daniel Matamala, Lo que importa

Más artículos