Salmoneras exigen entrar a parques nacionales tras autodestruirse por cortoplacismo
Las salmoneras destruyeron dos regiones y ahora quieren entrar a los parques nacionales Colapsaron Los Lagos, se fueron a Aysén, lo están cagando también, y ahora la industria presiona por meterse a áreas protegidas. El patrón es siempre el mismo: explotar hasta destruir, que el Estado limpie la…

Las salmoneras destruyeron dos regiones y ahora quieren entrar a los parques nacionales
Colapsaron Los Lagos, se fueron a Aysén, lo están cagando también, y ahora la industria presiona por meterse a áreas protegidas. El patrón es siempre el mismo: explotar hasta destruir, que el Estado limpie la cagada, buscar territorio virgen.
EL NEGOCIO DE DESTRUIR Y ARRANCAR
Marcelo Mena, exministro del Medio Ambiente, peló el ajo completo del patrón de autodestrucción de la salmonicultura: "Sobreexplotó la décima región, hubo virus ISA, se murió el fondo marino, tuvieron que inmigrar a la undécima región, tienen otro tipo de colapso, tuvieron las algas nocivas".
Esto no es mala cuea ni accidente. Es el modelo de negocios: exprimir un ecosistema hasta el colapso, arrancarse a otro lado, repetir. La industria salmonera opera con "ciclos de bonanza y destrucción" que ella misma reconoce pero ni ahí con prevenir. Dos regiones ya destruidas, y ahora quieren una tercera oportunidad en parques nacionales.
El virus ISA no vino de Marte: vino de sobreexplotación. Las algas nocivas no son castigo divino: son consecuencia de saturar ecosistemas. La industria se "auto-inflige" el daño, según Mena, y espera que el Estado la salve. Cada vez.
CUANDO LA INDUSTRIA COLAPSA, EL ESTADO RESCATA
En la undécima región, la crisis de algas llegó a niveles tan críticos que "Directemar tuvo que rescatarlo y permitir que pudieran depositar ese salmón muerto en alta mar", explicó Mena. "Fue procesado un director de Directemar por esa misma razón". La industria no tenía capacidad de hacerse cargo de su propia mortalidad masiva.
La contradicción es brutal: las salmoneras no pueden manejar sus propios desastres, pero exigen acceso a nuevos territorios. Quien causa el daño es la empresa. Quien limpia es el Estado. Quien va a juicio es el funcionario público, no el empresario. Privatizar ganancias, socializar pérdidas: manual del extractivismo chileno, como siempre.
LA PREGUNTA QUE NO RESPONDEN
"Ahora están con la presión de decir ¿por qué no nos dejan ir a parques nacionales?", planteó Mena. Su respuesta fue directa: "Bueno, pero ¿por qué nos tendrían que ir?"
La industria presiona, pero ni ahí con explicar qué hará diferente esta vez. No presenta plan para evitar repetir el ciclo destructivo. Si no pudiste cuidar Los Lagos, si no pudiste cuidar Aysén, si cada crisis necesita rescate estatal, ¿con qué cara pedís entrar a un parque nacional?
La respuesta es simple: porque el modelo es ese. Explotar hasta que no quede nada, moverse al siguiente lado.
EL CORTOPLACISMO MATA (HASTA A LA PROPIA INDUSTRIA)
Mena señaló la dicotomía temporal: "Si quiero rentar el próximo año, dos años, eso tomo como decisión. Pero si me interesa que esto dure, esa es la mirada que debería primar". Y sobre las salmoneras agregó: "producciones serruchos de bonanza y destrucción, qué efecto tienen de verdad, y cuando dice yo quiero que usted le vaya bien para siempre, no podemos pensar en los próximos dos años, tenemos que pensar en los próximos 20 años de crecimiento de esa industria".
Esto no es ambientalismo romántico. Es lógica económica básica. Una industria que destruye sus propias zonas de producción no tiene futuro. El exministro fue contundente al plantear el dilema: ¿2 años de rentabilidad o 20 años de industria sustentable? La salmonicultura chilena ya eligió.
La sobreexplotación de Los Lagos provocó el virus ISA. La muerte del fondo marino forzó la migración. En Aysén, el patrón se repite con las algas nocivas. Y cuando el sistema colapsa, no hay plan B: hay que vertir los salmones muertos al mar porque la industria no tiene infraestructura para procesar sus propias crisis.
CIERRE
La salmonicultura es uno de los principales productos de exportación de Chile, como recordó Mena en la entrevista.
Chile lleva décadas con este modelo: dejar que las industrias exploten hasta quebrar ecosistemas, que el Estado absorba el costo, que las empresas busquen el siguiente lugar virgen. ¿Hasta cuándo vamos a seguir entregando el país por partes? Dos regiones ya cayeron. Los parques nacionales no pueden ser el tercer round.
Fuente
Daniel Matamala, Lo que importa


