La vocera que huye: gobierno trata La Moneda como campaña electoral
La vocera arrancando y el gobierno que cree que esto es campaña En "Lo que importa", Daniel Matamala agarró la imagen de la vocera arrancando de la prensa como síntoma de un problema mayor: un gobierno que lleva 25 días tratando La Moneda como si fuera un comando electoral. Los que pagan el costo…

La vocera arrancando y el gobierno que cree que esto es campaña
En "Lo que importa", Daniel Matamala agarró la imagen de la vocera arrancando de la prensa como síntoma de un problema mayor: un gobierno que lleva 25 días tratando La Moneda como si fuera un comando electoral. Los que pagan el costo somos los chilenos que necesitamos respuestas reales, no tácticas de evasión.
La imagen de la vocera de gobierno "escapando rauda por una escalera para evitar responder a la prensa" fue material de burlas en redes sociales durante días. Pero como señaló Matamala en su columna de esta semana, titulada "Un gobierno en fuga", ese momento no es apenas "un momento desafortunado o una gestión comunicacional deficiente". Es algo más profundo: "la imagen de un gobierno incrédulo ante la realidad".
Y esa incredulidad ante la realidad no es un problema de comunicaciones nomás. Es un patrón de comportamiento que define estos primeros 25 días de gobierno. La lista que presentó el programa es devastadora: el gobierno anunció un recorte del 3% al presupuesto de seguridad, para luego anunciar con bombos y platillos que no habría tal recorte. Retiró de la Contraloría los decretos sobre la protección de la Ranita de Darwin y la descontaminación del Lago Villarrica, para luego reingresarlos. Retiró el reglamento de la Ley de Adopción y luego retiró el retiro del reglamento. Cuestionó la candidatura de Chile a los Juegos Olímpicos de la Juventud y dos días después la anunció. Removió a la directora del Cernameg, la defendió en boca del propio presidente, y horas después revirtió la remoción.
Como resume Matamala, tenemos "una vocera que no habla, una ministra de seguridad insegura de cuál es su trabajo, una secretaría de comunicaciones que en vez de comunicar desinforma". No es un problema cosmético. Es un problema de diseño.
El mandato malinterpretado
Kast repitió el error de sus antecesores recientes. "Tal como Bachelet 2, tal como Piñera 2, tal como Boric, Kast sobreinterpretó su triunfo electoral", señaló el programa. En particular, entendió tres cosas que no eran ciertas: primero, que había recibido "un mandato para una agresiva política de shock neoliberal". Segundo, que el 58% era "un respaldo a su persona", lo que lo llevó a desdeñar a los partidos y armar "un gabinete de leales, muchos de ellos novatos en política e ignorantes en administración pública". Tercero, que podía entender La Moneda "como una extensión de la campaña".
Pero como subrayó Matamala, "la realidad es otra: el 58% no votó por la ortodoxia neoliberal, votó por el anti-Boric". Tal como en 2021 votaron por el antipiñera y al tiro se volvieron contra el nuevo gobierno. Los datos de las encuestas que Matamala mostró esta semana son brutales: los atributos personales de Kast "ya puntúan más bajo que los de Boric hace cuatro años". El gobierno y cada uno de sus ministros ya están recibiendo nota roja. Veinticinco días después del triunfo, la ciudadanía ya entendió el engaño.
Quiroz y el círculo imposible
El ministro de Hacienda es el caso paradigmático del amateurismo que denuncia Matamala. Quiroz es "el ministro de Hacienda con menos experiencia política de la historia reciente de Chile", pero recibió "un poder político absoluto". En campaña, Kast y Quiroz prometieron algo matemáticamente imposible: equilibrar el presupuesto, cortar 6 mil millones de dólares de gasto público sin tocar ningún beneficio social, aumentar el gasto en seguridad y reducir agresivamente los impuestos a empresas y ricos. "Todos los economistas serios del país de distintos sectores políticos advirtieron a coro que eso era imposible", recordó el programa.
¿Y qué hizo Quiroz al llegar al gobierno? "En vez de sacar las cuentas en serio y sincerar lo que no podría hacerse, Quiroz intentó escapar hacia delante". Ordenó un corte parejo de 3% a cada ministerio, sin análisis, sin política pública, aplicado al lote como si fuera gestión de comando electoral. La ministra de Seguridad "no se atrevió a decirle que no y como una subordinada temerosa de ser reconvenida por su jefe hizo la tarea". Le pegó un sablazo a fondos como la compra de vehículos para carabineros y el plan nacional contra el crimen organizado.
El gobierno defendió los recortes ante el Congreso durante una semana, hasta que la realidad hizo imposible seguir caretiando. La reversión posterior fue presentada por la ministra de Seguridad como un gran logro: "el gobierno de Kast había revertido el recorte ordenado por el gobierno de Kast", ironizó Matamala.
Sin campana que te salve
El diagnóstico de Matamala es claro: "Esta ya no es una campaña en que basta repetir consignas fantasiosas y aguantar hasta ser salvado por la campana". En campaña, Kast podía negarse a explicar cómo cuadraría el círculo, podía hacerse el leso con los temas difíciles, podía pedir tiempo como lo hizo en los debates de 2025. Pero gobernar es otra cosa.
"El gobierno no tiene hacia dónde escapar, lleva 25 días y le faltan 1.436", advirtió el programa. Y agregó: "No hay escape al final de esa escalera".
El contraste que plantea Matamala es devastador: "Sobran dogmas y falta realidad, sobran consignas y faltan números, sobran corbatas y faltan bototos". El gobierno debe "gobernar el Chile que realmente existe, no al que sueñan en las oficinas del segundo piso o en las minutas de la Segpres".
La vocera puede seguir subiendo escaleras, arrancando de las preguntas difíciles como si esto fuera una campaña de tres meses. Pero son cuatro años completos. Y la realidad no se trepa por ninguna escalera. La realidad se enfrenta, con números, con política pública, con gestión seria. O se estrella contra uno, una y otra vez, hasta convertir cada día en una nueva zancadilla autoinfligida.
Como sentenció Matamala: "Es hora de dejar de fugarse de la realidad". Quedan 1.436 días. La ciudadanía que votó anti-Boric ya cachó que le dieron otro Boric, pero con corbata y sin ninguna idea de cómo gobernar. Y no va a esperar pacientemente otros cuatro años mientras el gobierno sigue actuando como si estuviera en campaña.
Fuente
Daniel Matamala, Lo que importa


