El gobierno de Kast: 25 días de anuncios y retrocesos
Un gobierno arrancando: 25 días de puro improvisar La vocera arrancando por la escalera no fue un momento fome nomás: es la foto de un gobierno que se esconde de la realidad que ayudó a crear. Daniel Matamala desmontó en "Lo que importa" los 25 días de retrocesos que demuestran que esto no es…

Un gobierno arrancando: 25 días de puro improvisar
La vocera arrancando por la escalera no fue un momento fome nomás: es la foto de un gobierno que se esconde de la realidad que ayudó a crear. Daniel Matamala desmontó en "Lo que importa" los 25 días de retrocesos que demuestran que esto no es aprendizaje, es incompetencia de diseño.
La imagen de la vocera de gobierno saltando de dos en dos los peldaños para arrancar de la prensa no fue un momento desafortunado. Fue la radiografía de un gobierno en pánico. Como señaló Matamala en su columna de esta semana, "es la imagen de un gobierno incrédulo ante la realidad". Y esa incredulidad tiene nombre y apellido: en 25 días, este gobierno estableció un método, anunciar, defender lo indefendible, retroceder humillado.
La lista es brutal. Anunciaron un recorte del 3% al presupuesto de seguridad y después celebraron revertirlo. Retiraron de Contraloría los decretos sobre la ranita de Darwin y el lago Villarrica, para luego reingresarlos. Retiraron el reglamento de la Ley de Adopción, y después retiraron el retiro. Removieron a la directora del SENAME, la defendieron en boca del propio presidente, y horas después la repusieron. Como describió Matamala: "El gobierno hace y deshace, proclama y desmiente, toma medidas y las revierte".
Esto no son errores aislados. Es un patrón que revela que no cachan qué quieren hacer. Los afectados son reales: Carabineros sin vehículos, el plan anticriminal recortado, ciudadanos sin certeza sobre políticas que cambian cada 48 horas. Los beneficiados: quienes apuestan a que el caos oculte que no hay plan real.
El círculo imposible: promesas contra matemáticas
El caso del recorte fiscal es paradigmático. En campaña, Kast y Quiroz prometieron cuadrar un círculo: recortar 6 mil millones de dólares sin tocar beneficios sociales, aumentando gasto en seguridad y bajando impuestos. "Economistas de diversos sectores políticos advirtieron que era imposible", recordó Matamala. "En campaña, se negaron a explicar cómo lo harían".
Llegó el 11 de marzo y en vez de sincerar lo imposible, intentaron "escapar hacia delante". Le pasaron el muerto a cada ministerio: corte parejo de 3% para todos. La ministra de Seguridad, "como una subordinada temerosa de ser reconvenida por su jefe", hizo la tarea sin chistar. Le pegó un sablazo a fondos críticos: vehículos para Carabineros, el plan contra el crimen organizado. El resultado: un gobierno que se autodenomina "de emergencia en seguridad" debutó desfinanciando a la policía.
Una semana después, el retroceso ridículo. La misma ministra salió a anunciar como gran logro que "el gobierno de Kast había revertido el recorte ordenado por el gobierno de Kast". Aplausos para la señora. Mientras tanto, el ministro de Hacienda con menos experiencia política de la historia reciente de Chile "ronca como monarca absoluto", sin que nadie cuestione las órdenes imposibles que emite desde un escritorio donde nunca tuvo que rendir cuentas políticas.
El gabinete del espanto: leales sin experiencia
El diagnóstico de Matamala es completo y devastador: "Tenemos un gobierno con una ministra de seguridad insegura de cuál es su trabajo, una vocera que no habla, una secretaría de comunicaciones que en vez de comunicar desinforma, un ministro de Hacienda que ronca como monarca absoluto". La dupla Interior-Segpres no manda: solo repara estropicios, al lote y a la rápida.
¿Cómo se llega aquí? Kast sobreinterpretó su triunfo. Como Bachelet 2, como Piñera 2, como Boric, creyó que el 58% era respaldo personal. La realidad: "El 58% no votó por la ortodoxia neoliberal, votó por el anti-Boric, tal como en 2021 votó por el anti-Piñera". Y ese voto "se volvió de inmediato contra el nuevo gobierno". Los atributos personales de Kast ya puntúan más bajo que los de Boric hace cuatro años. El gobierno y cada ministro ya están en nota roja en las encuestas.
Pero Kast armó un gabinete de leales novatos, improvisó en puestos críticos, concentró poder absoluto en quien menos experiencia tiene para manejarlo. Esto no es problema cosmético. Como señaló Matamala: "Esto no es un problema cosmético sino de diseño. Sobran dogmas y falta realidad, sobran consignas y faltan números, sobran corbatas y faltan bototos".
Sin escalera de escape
Kast creyó que podía gobernar como hacía campaña: no responder preguntas, esconderse, usar la polarización como cortina de humo. "Entendió finalmente a la Moneda como una extensión de la campaña", explicó Matamala. La crisis del petróleo les pareció la oportunidad perfecta para el shock neoliberal: traspasar costos al público, culpar al anterior, todo con gesto severo y nula sensibilidad social. Se les nota el plumero al tiro.
Pero gobernar es otra cosa. "Esta ya no es una campaña en que basta repetir consignas fantasiosas y aguantar hasta ser salvado por la campana". Son 1.436 días de realidad que no se negocia. El gobierno no tiene hacia dónde arrancar. Como cerró Matamala: "Lleva 25 días y le faltan 1.436. No hay escape al final de esa escalera".
La vocera puede seguir saltando peldaños. Pueden seguir anunciando, defendiendo, retrocediendo. Pero el país necesita un Estado que funcione, no un gobierno en fuga permanente. Ya llevan 25 días probando que eligieron arrancar. Les quedan 1.436 para demostrar si son capaces de gobernar. La apuesta es que no. Y mientras tanto, es hora de dejar de arrancarse de la realidad.
Fuente
Daniel Matamala, Lo que importa


