Kast sobreinterpretó su triunfo: el 58% votó anti-Boric, no neoliberalismo

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Kast vendió un mandato que nunca tuvo: el 58% fue rechazo a Boric, no cheque en blanco En Lo que importa, Daniel Matamala le puso el cascabel al gato: el presidente cometió el mismo error de sus tres antecesores. Confundió un voto de castigo con un cheque en blanco para imponer políticas de shock…

Kast sobreinterpretó su triunfo: el 58% votó anti-Boric, no neoliberalismo

Kast vendió un mandato que nunca tuvo: el 58% fue rechazo a Boric, no cheque en blanco

En Lo que importa, Daniel Matamala le puso el cascabel al gato: el presidente cometió el mismo error de sus tres antecesores. Confundió un voto de castigo con un cheque en blanco para imponer políticas de shock que nadie le pidió. Las encuestas ya lo están pagando.

EL CARETEO DEL MANDATO POPULAR

"El 58% no votó por la ortodoxia neoliberal, votó por el anti-Boric", dejó claro Matamala en su columna semanal. La diferencia no es semántica: con esa lectura falsa, Kast justifica recortes brutales, rebajas tributarias a los ricos y políticas de ajuste que ningún votante le pidió.

El análisis mostró el patrón: "Tal como en 2021 votó por el anti-Piñera y se volvió de inmediato contra el nuevo gobierno", los chilenos repitieron la jugada. Votaron anti-Boric y al tiro le están dando nota roja a Kast y cada uno de sus ministros. Los beneficiados de esta mentira: las élites económicas que consiguen legitimidad electoral falsa para un programa que, según el periodista, "todos los economistas serios del país de distintos sectores políticos advirtieron que era imposible".

La crisis del petróleo le pareció a Kast "la oportunidad perfecta para aplicarla, traspasar el costo íntegro al público, culpar al gobierno anterior y hacerlo todo con un gesto severo y con nula sensibilidad social". Mucho menos fue un respaldo a su persona: como mostraron encuestas esta semana, "sus atributos personales ya puntúan más bajo que los de Boric hace cuatro años".

UN GABINETE DE NOVATOS JUGANDO CON FUEGO

La sobreinterpretación no fue solo ideológica, fue personal. Kast "entendió que el 58% había sido un respaldo a su persona y desdeñó a los partidos para armar un gabinete de leales, muchos de ellos novatos en política e ignorantes en administración pública", reveló Matamala.

El resultado: "improvisó en puestos críticos como seguridad o vocería y dio un poder político absoluto al ministro de Hacienda con menos experiencia política de la historia reciente de Chile". Una ministra de Seguridad tan insegura de cuál es su trabajo que anuncia como gran logro que "el gobierno de Kast había revertido el recorte ordenado por el gobierno de Kast". ¿Y esto es pa reírse o pa llorar?

El diagnóstico es brutal: "Tenemos un gobierno con una ministra de seguridad insegura de cuál es su trabajo, una vocera que no habla, una secretaría de comunicaciones que en vez de comunicar desinforma, un ministro de Hacienda que ronca como monarca absoluto". Los afectados: ciudadanos que necesitan seguridad real, no funcionarios temerosos haciendo la tarea para no ser pasados a llevar por el jefe. "Sobran dogmas y falta realidad, sobran consignas y faltan números, sobran corbatas y faltan bototos", sintetizó Matamala.

LA MATEMÁTICA QUE NO CUADRA NI CUADRARÁ

En campaña, Kast y Quiroz prometieron "equilibrar el presupuesto y cortar 6 mil millones de dólares de gasto público sin tocar ningún beneficio social, aumentando el gasto en áreas como seguridad y reduciendo agresivamente al mismo tiempo los impuestos a las empresas y a los más ricos". Cuando se les pidió explicar cómo lo harían, se negaron.

Llegó el 11 de marzo y "en vez de sacar las cuentas en serio y sincerar lo que no podría hacerse, Quiroz intentó escapar hacia delante y simular que su círculo de fantasía sí podía cuadrarse en la realidad". Le pasó el muerto a cada ministerio, ordenó un corte parejo de 3% a cada uno. La ministra "no se atrevió a decirle que no y como una subordinada temerosa de ser reconvenida por su jefe hizo la tarea". Le pegó un sablazo a fondos como la compra de vehículos para Carabineros y el plan nacional contra el crimen organizado.

Una semana después echaron pie atrás con "una puesta en escena ridícula: la ministra saliendo de una reunión para anunciar con un gran logro" lo que era admitir la cagada de su propio diseño. El problema, advirtió Matamala: "Esta ya no es una campaña en que basta repetir consignas fantasiosas y aguantar hasta ser salvado por la campana". Llevan 25 días y les faltan 1.436.

EL PATRÓN QUE NO APRENDEN

"Tal como Bachelet 2, tal como Piñera 2, tal como Boric, Kast sobreinterpretó su triunfo electoral", documentó Matamala. Lo más grave no es el error, es la necedad. "Asombra que nuestros políticos no puedan aprender de las desventuras de sus antecesores".

Kast vio los tres gobiernos anteriores estrellarse contra el muro de la realidad por confundir victoria con mandato, y decidió repetir la receta con agravantes. "Entendió finalmente a La Moneda como una extensión de la campaña, apostó a que los errores pasarían piola detrás de una cortina de humo de polarización y a que las complejidades de gobernar podían afrontarse con la receta de la campaña: no responder preguntas, esconderse de los temas difíciles y pedir tiempo como lo hizo en los debates de 2025".

La realidad es otra. La imagen de la vocera "escapando rauda por una escalera para evitar responder a la prensa fue pasto de burlas, pero muestra algo más profundo que sólo un momento desafortunado o una gestión comunicacional deficiente". Es la imagen de "un gobierno incrédulo ante la realidad", subido arriba de un caballo chúcaro, "sin riendas, sin espuelas y sin la más mínima idea de cómo evitar irse de bruces al suelo".

El tiempo se les agota

"Es hora de dejar de fugarse de la realidad. El gobierno debe comenzar a gobernar el Chile que realmente existe, no al que sueñan en las oficinas del segundo piso", cerró Matamala.

No hay dónde huir. La vocera puede escapar por la escalera de las preguntas incómodas, pero "el gobierno no tiene hacia dónde escapar, lleva 25 días y le faltan 1.436. No hay escape al final de esa escalera". Vendieron un mandato inexistente, armaron un gabinete amateur y aplicaron matemática mágica. Chile no pidió dogma, pidió soluciones. La diferencia les va a explotar en la cara cada día de los próximos cuatro años. "Esto no es un problema cosmético sino de diseño".

Fuente

Daniel Matamala, Lo que importa

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