Gabinete de leales novatos: Kast desdeñó partidos y profesionalizó improvisación
Kast armó un gabinete de amigos: ahora todos pagamos la cuenta En 25 días, el gobierno acumula siete reversos por confundir lealtad personal con capacidad de gestión. Mientras ministros novatos tropiezan con lo básico, los ciudadanos que necesitamos seguridad y gestión profesional quedan a la…

Kast armó un gabinete de amigos: ahora todos pagamos la cuenta
En 25 días, el gobierno acumula siete reversos por confundir lealtad personal con capacidad de gestión. Mientras ministros novatos tropiezan con lo básico, los ciudadanos que necesitamos seguridad y gestión profesional quedan a la deriva.
La imagen de la vocera del gobierno escapando por una escalera para no responder a la prensa no es solo un momento desafortunado. Es la radiografía de un gobierno que se fuga de la realidad porque nunca estuvo preparado para enfrentarla. Y la razón es simple: José Antonio Kast cometió el mismo error que Bachelet en su segundo mandato y Piñera en sus gobiernos, así como Boric al inicio del suyo. Matamala lo describió con precisión quirúrgica: "Entendió también que el 58% había sido un respaldo a su persona y desdeñó a los partidos para armar un gabinete de leales, muchos de ellos novatos en política e ignorantes en administración pública."
Esa sobreinterpretación del triunfo electoral tiene consecuencias concretas. El 58% votó por Kast, pero analistas sugieren que una parte importante de ese voto fue en rechazo a Boric, similar a lo ocurrido en 2021 con Piñera. La realidad es brutal: Según algunas encuestas recientes, los atributos personales de Kast han experimentado una baja en comparación con la aprobación inicial de Boric, y su gobierno muestra una desaprobación creciente. Los beneficiados con esta estrategia son un puñado de amigos sin credenciales. Los perjudicados somos todos los que necesitamos un Estado que funcione.
Lo que tenemos hoy es un gobierno donde hay "una ministra de seguridad insegura de cuál es su trabajo, una vocera que no habla, una secretaría de comunicaciones que en vez de comunicar desinforma. Un ministro de Hacienda que ronca como monarca absoluto." Esto no es mala suerte ni crisis externas, po: es la consecuencia natural de poner amigos sin experiencia en cargos que requieren profesionales.
El caso del recorte a seguridad es paradigmático del amateurismo. El ministro de Hacienda con menos experiencia política de la historia reciente de Chile ordenó un corte parejo del 3% a cada ministerio. La ministra de Seguridad, "como una subordinada temerosa de ser reconvenida por su jefe", obedeció sin cuestionar y recortó fondos para la compra de vehículos para Carabineros y el plan nacional contra el crimen organizado. El gobierno defendió el recorte ante el Congreso durante una semana entera. Luego, en una puesta en escena ridícula, la misma ministra salió de una reunión para anunciar como gran logro que el gobierno de Kast había revertido el recorte ordenado por el gobierno de Kast. ¿Y esto es pa reírse o pa llorar? Porque todo esto en un "gobierno de emergencia en seguridad."
Pero no es el único reverso. En 25 días acumulan siete: del recorte a seguridad a los Decretos sobre la Ranita de Darwin que retiraron y luego reingresaron, del reglamento de la Ley de Adopción que retiraron y luego retiraron el retiro, de la directora del SERNAMEG que removieron, defendieron y luego revirtieron la remoción. El Estado en quiebra que luego no estaba en quiebra. Galvarino Apablaza condenado que luego no está condenado. "Hace y deshace, proclama y desmiente, toma medidas y las revierte," resumió Matamala. Estos no son errores aislados: es evidencia de un gobierno que confundió gobernar con hacer campaña.
La estrategia que funcionó en los debates de 2025,no responder preguntas, esconderse de los temas difíciles, pedir tiempo, no sirve cuando tienes que gestionar un país real. En campaña, Kast y Quiroz prometieron equilibrar el presupuesto, cortar 6 mil millones de dólares de gasto público sin tocar ningún beneficio social, aumentar el gasto en seguridad y reducir agresivamente los impuestos a empresas y ricos. Todos los economistas serios del país advirtieron que era imposible. Pero llegó el 11 de marzo y, en vez de sincerar lo que no podría hacerse, "Quirós intentó escapar hacia adelante y simular que su círculo de fantasía sí podía cuadrarse en la realidad."
El diagnóstico de Matamala es demoledor porque señala que "esto no es un problema cosmético sino de diseño. Sobran dogmas y falta realidad, sobran consignas y faltan números, sobran corbatas y faltan bototos." Kast no solo eligió mal a su equipo: diseñó mal su gobierno desde el origen al asumir que la lealtad personal reemplaza experiencia en administración pública. El resultado es un gobierno que opera desde "las oficinas del segundo piso" y "las minutas de la Secón" en vez de gobernar el Chile que realmente existe.
La imagen de la vocera saltando de dos en dos los peldaños hacia la salvación resume todo: un gobierno incrédulo ante la realidad, subido "arriba de un caballo chúcaro, sin riendas, sin espuelas y sin la más mínima idea de cómo evitar irse de bruces al suelo."
Pero como cerró Matamala: "El gobierno no tiene hacia dónde escapar, lleva 25 días y le faltan 1.436. No hay escape al final de esa escalera." Kast apostó a que podía gobernar solo con discurso y amigos leales. O deja de fugarse de la realidad y empieza a gobernar con profesionales, o esto no es un mal comienzo: es todo lo que va a dar.
Fuente
Daniel Matamala, Lo que importa


