Marcel revela por qué cayó la recaudación: fuga de capitales
Marcel peló el ajo: quiénes vaciaron las arcas fiscales El exministro de Hacienda confirmó en Lo que importa lo que nadie se atrevía a decir: las grandes fortunas fugaron capitales después del estallido y ahora evaden impuestos desde el extranjero. Mientras el país sangra lucas, Kast les prepara…

Marcel peló el ajo: quiénes vaciaron las arcas fiscales
El exministro de Hacienda confirmó en Lo que importa lo que nadie se atrevía a decir: las grandes fortunas fugaron capitales después del estallido y ahora evaden impuestos desde el extranjero. Mientras el país sangra lucas, Kast les prepara más rebajas.
La confesión que lo explica todo
Mario Marcel puso sobre la mesa un dato inédito que desnuda la verdadera crisis fiscal chilena. "Con la salida de capitales que se produjo durante la pandemia, pero especialmente después del estallido social, el proceso constitucional, etc. El hecho de que hubo un número importante de contribuyentes que trasladaron sus domicilios tributarios fuera de Chile", explicó el exministro en el programa Lo que importa.
El dato técnico que acompaña esta confesión es demoledor: "El 2025 fue el primer año en que la recaudación del impuesto a la renta, excluida la minería, se movió en dirección opuesta a la demanda interna". Mientras la economía creció 4,5%, la recaudación apenas avanzó 1,5%. Nunca antes en la historia tributaria chilena había ocurrido algo así.
Esto no es una crisis técnica. Es sabotaje de clase. Las élites respondieron a las demandas de redistribución sacando literalmente la plata del país. Y ahora cobran desde Miami o Nueva York.
El manual de la evasión legal
Marcel explicó con precisión cómo funciona el mecanismo: "Un tratado de tributación le da al contribuyente la posibilidad de tributar en su país de origen o en Chile". El problema está en el timing. "Cuando nosotros suscribimos o empezamos a suscribir todos esos tratados, la tasa de impuesto a la renta en Chile de primera categoría era de 20 por ciento, pero ahora es de 27".
La trampa quedó al descubierto: tratados firmados cuando Chile cobraba poco, ahora que cobramos más, sirven para pagar afuera donde es más barato. Marcel agregó un dato crucial: en el caso del tratado con Estados Unidos, "aprobado recién hace dos años atrás, hay toda una gran presión política para que las empresas tributen allá".
No es ilegal, pero tampoco era el espíritu de los acuerdos. Chile pierde miles de millones mientras las fortunas juegan con las diferencias entre jurisdicciones. La globalización al servicio de los poderosos, con nombre y apellido.
La solución que Kast rechazó (y ahora da vuelta la tortilla)
El contraste no podría ser más brutal. Marcel reveló que su gobierno "propusimos bajar ese impuesto" a las empresas, "estaba incluido en la reforma tributaria que se rechazó en la Cámara de Diputados". Pero con una diferencia fundamental: "Lo que proponíamos era compensar la rebaja del impuesto de primera categoría con un aumento de impuestos a los propietarios de las empresas".
La idea era simple y técnicamente sólida: separar empresas de dueños, bajar a unas y subir a otros. "La oposición en aquel momento dijo, mira, mejor ni lo presenten", recordó Marcel.
¿Y qué hace ahora el gobierno de Kast? Exactamente lo contrario. "Se propone bajar el impuesto a las empresas pero además reintegrar tributariamente", explicó el exministro. Los números: 1.800 millones de dólares por la baja a empresas, más 800 millones adicionales por la reintegración que beneficia a los dueños. "En su conjunto del orden de un punto del producto", resumió Marcel.
Y remató con claridad quirúrgica: "La reintegración beneficia 100% a los propietarios de la empresa". No solo no persiguen la evasión: la premian.
La mentira del "no hay plata"
Matamala puso sobre la mesa la contradicción evidente: "Nos dejaron sin caja, no hay para combustibles, pero sí para rebajas". La respuesta de Marcel fue diplomática pero contundente: "Aparece ahí una inconsistencia".
El paquete completo incluye rebajas en herencias, donaciones, ganancias de capital y contribuciones. Todo esto mientras dicen que no hay plata para subsidiar combustibles, lo que según Jorge German, economista que también participó en el programa, costaba "más o menos 96 millones de dólares" por semana.
Hagamos la cuenta: 20 millones de dólares diarios en subsidios a combustibles que afectan a toda la población versus 2.600 millones de dólares en rebajas tributarias para los dueños de empresas. Eso equivale a 130 días de subsidio. Las lucas están, solo que Kast decidió dárselas a otros.
Marcel recordó un dato que debería avergonzar a la derecha actual: incluso Piñera, "luego vino el estallido social, a los pocos días después del 18 de octubre, el presidente dio a conocer una serie de medidas sociales y terminó al final subiendo impuestos para poder financiar esas medidas sociales".
Kast hace lo inverso: castiga a los de abajo por la crisis que causaron los de arriba, y premia a estos últimos con rebajas millonarias mientras el país enfrenta alzas históricas en los combustibles.
Marcel puso los números sobre la mesa. Ahora sabemos: la crisis fiscal no cayó del cielo, tiene nombre y apellido. Son las fortunas que fugaron cuando el país despertó, y ahora evaden desde el extranjero mientras Kast les manda el regalo. Dicen que no hay plata para la bencina, pero sí para perdonarles impuestos a las herencias. Un punto del PIB regalado a quienes ya vaciaron las arcas. Esto no es política económica: es complicidad de clase. Como siempre.
Fuente
Daniel Matamala — Lo que importa