Reglamento de adopción: anunciaron, retiraron, y retiraron el retiro

4 min de lectura

Gobierno se mandó un condoro con adopción: niños en el limbo En 25 días, el gobierno de Kast retiró el Reglamento de la Ley de Adopción y luego retiró el retiro. Familias y cabros chicos esperando certeza legal quedaron rehenes de una improvisación que no beneficia a nadie y revela un patrón de…

Reglamento de adopción: anunciaron, retiraron, y retiraron el retiro

Gobierno se mandó un condoro con adopción: niños en el limbo

En 25 días, el gobierno de Kast retiró el Reglamento de la Ley de Adopción y luego retiró el retiro. Familias y cabros chicos esperando certeza legal quedaron rehenes de una improvisación que no beneficia a nadie y revela un patrón de incompetencia sistemática.

El ping-pong que nadie pidió

"El Gobierno retiró el Reglamento de la Ley de Adopción y luego retiró el retiro del reglamento de la Ley de Adopción", señaló Daniel Matamala en su análisis de la primera semana de gobierno. La frase suena a trabalenguas, pero describe algo brutalmente concreto: un reglamento que afecta a niños sin familia y a familias esperando certeza legal fue sacado y vuelto a meter en cuestión de días. Sin fechas claras, sin explicaciones técnicas, sin hacerse cargo.

Esto no es un debate sobre tecnicismos administrativos. Es hacer y deshacer con vidas de por medio. Mientras el gobierno jugaba al ping-pong normativo, menores en espera de adopción quedaron en el limbo jurídico y familias en proceso vieron cómo la institucionalidad se convertía en una ruleta. Como identifica Matamala, el gobierno "no deja de hacerse zancadillas a sí mismo". El reglamento de adopción es apenas un ejemplo de un patrón más profundo y preocupante.

Uno más en la lista interminable

Este no es un error aislado. Es un método. En 25 días, según documentó Matamala, el gobierno "hace y deshace, proclama y desmiente, toma medidas y las revierte". El reglamento de adopción es el tercero en una seguidilla que incluye recortes presupuestarios anunciados y revertidos, decretos sobre la Ranita de Darwin retirados y reingresados, la candidatura olímpica cuestionada y luego confirmada, y la remoción de la directora del CERNAMEG defendida por el presidente y revertida horas después.

La lista, como señala Matamala, "es interminable". También incluye la afirmación de que el Estado estaba en quiebra, luego desmentida. Y el cahuín sobre si Galvarino Apablaza estaba o no condenado. La adopción queda perdida en el ruido, como si fuera un trámite menor entre tantos otros. Pero detrás de ese reglamento hay cabros chicos esperando familia y familias esperando certeza. El caos administrativo tiene nombre y apellido: niños en el limbo.

El costo político de gobernar sin cachar una

Esto pasa cuando se arma gobierno con leales sin experiencia y se gobierna como si todavía fuera campaña. Matamala lo diagnosticó con precisión: Kast armó "un gabinete de leales, muchos de ellos novatos en política e ignorantes en administración pública". El resultado es este: reglamentos que van y vienen sin explicación, ministros que anuncian medidas que su propio gobierno revierte, una vocera "saltando de dos en dos los peldaños de una escalera" para escapar de la prensa.

Como resume Matamala: "Sobran dogmas y falta realidad, sobran consignas y faltan números." El resultado no es solo caos comunicacional. Es caos operativo con consecuencias reales. Los afectados: niños. Los beneficiados: nadie. Puro costo político por incompetencia.

Y el costo ya se está cobrando. Según reveló el programa, el gobierno "ya está recibiendo nota roja de los encuestados", con evaluaciones de Kast que "puntúan más bajo que los de Boric hace cuatro años". La ciudadanía ni ahí con comprar el relato de que esto es gestión seria.

La mentira del análisis técnico

El gobierno dirá que estos movimientos responden a "evaluación técnica" o "perfeccionamiento normativo". La verdad es más simple: caos interno. Si hubiera análisis serio, el reglamento no se retiraría para luego des-retirarse en cuestión de días. Esto no es gobierno técnico. Es gobierno en fuga, literalmente.

Matamala capturó la imagen perfecta: "una vocera huyendo de la prensa, saltando de dos en dos los peldaños de una escalera hacia la salvación". Mientras ellos escapan, las familias esperan. Mientras improvisan al lote, los niños quedan en el limbo.

El problema, como señala Matamala, es que el gobierno debe "gobernar el Chile que realmente existe, no al que sueñan en las oficinas del segundo piso". Pero lo que tenemos es exactamente lo contrario: un gobierno encerrado en su propia fantasía, sordo ante la realidad, incapaz de ejecutar lo básico sin tropezarse.

Cierre

"Le faltan 1.436 días", recordó Matamala al cierre de su análisis. Quedan 1.436 días de gobierno. Si en 25 ya convirtieron la adopción en ping-pong administrativo, ¿cuántos niños más van a quedar en el limbo de la próxima improvisación? ¿Cuántas familias más van a ser rehenes del próximo retiro-des-retiro de turno?

Esto no se arregla con comunicados. Se arregla gobernando en serio o renunciando a tiempo. Porque como dice Matamala, "el gobierno no tiene hacia dónde escapar". No hay escape al final de esa escalera. Y mientras tanto, hay niños esperando.


Fuente

Daniel Matamala, Lo que importa

Más artículos