El proyecto rechazado de Marcel: bajar impuesto a empresas, subir a dueños

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Kast regala 2.600 millones a los ricos mientras dice "no hay plata" En "Lo que importa", Mario Marcel tiró la bomba: Boric quiso bajar impuestos a empresas pero subirlos a sus dueños. La derecha lo rechazó. Ahora Kast propone lo contrario: regalar a ambos. La definición de un gobierno al servicio…

El proyecto rechazado de Marcel: bajar impuesto a empresas, subir a dueños

Kast regala 2.600 millones a los ricos mientras dice "no hay plata"

En "Lo que importa", Mario Marcel tiró la bomba: Boric quiso bajar impuestos a empresas pero subirlos a sus dueños. La derecha lo rechazó. Ahora Kast propone lo contrario: regalar a ambos. La definición de un gobierno al servicio del 1%, po.

La propuesta que la derecha bloqueó

Mario Marcel llegó al programa de Daniel Matamala con una revelación que desmonta el discurso oficial: el gobierno de Boric propuso bajar el impuesto a las empresas de 27% a 24%, pero compensando con un aumento a los propietarios. "Lo que proponíamos era compensar la rebaja del impuesto de primera categoría con un aumento de impuestos a los propietarios de las empresas", explicó el ex ministro de Hacienda. La respuesta de la oposición fue contundente: "mejor ni lo presenten".

Acá está la prueba de que la derecha nunca estuvo en contra de bajar impuestos a las empresas por razones técnicas. Marcel lo planteó como un régimen dual, "separar a las empresas de los dueños", distinguir entre la empresa que genera empleo y los propietarios que reciben utilidades. "Es el régimen que opera en la mayor parte de los países del mundo", aclaró. Pero la derecha rechazó ese estándar internacional porque implicaba que los ricos pagaran más. Querían la rebaja sin compensación. Y ahora que gobiernan, eso es exactamente lo que proponen. Se les nota el plumero.

Lo que Kast propone: regalar dos veces

Marcel fue preciso con las lucas: "Se proponía reducir la tasa de 27 a me parece que era 24 y establecer una tasa a la primera distribución de utilidades". Eso era progresividad: aliviar a las empresas para que inviertan, pero cobrar a quienes se llevan las ganancias. Lo que hace Kast es "lo contrario", en palabras textuales de Marcel: "bajar el impuesto a las empresas pero además reintegrar tributariamente".

Los números son contundentes: 1.800 millones de dólares en rebaja a empresas, más 800 millones adicionales en "reintegración tributaria" para que los dueños "puedan pagar cero". Total: 2.600 millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva, eso equivale a 130 días del subsidio a combustibles que Kast dice que no puede pagar, que Jorge German calculó en "más o menos unos 96 millones de dólares" semanales.

Ni ahí con quedarse cortos. Marcel enumeró el resto del paquete: "otras medidas adicionales que también involucran reducciones adicionales de recaudación". Se suma la rebaja al impuesto a las herencias, a las donaciones, "eliminar el impuesto a las ganancias del capital, eliminar en algunos casos las contribuciones". Un festival de regalos para el 1%. La raja la medida... pa los que ya tienen plata.

La contradicción que no pueden ocultar

Matamala planteó la pregunta directa: "¿Te parece coherente decir no hay plata, por lo tanto no se puede ayudar al tema de los combustibles, pero sí igual vamos a seguir adelante con todos estos proyectos que significan menos recaudación?". La respuesta de Marcel fue diplomática pero demoledora: "Si hay una reforma tributaria que reduce en recaudación, por supuesto que aparece ahí una inconsistencia".

Inconsistencia es una palabra elegante para mentira. El discurso de la "caja vacía" se cae a pedazos cuando hay 2.600 millones de dólares para regalar a los más ricos. Marcel fue claro al desmontar el mito de la caja: "No hay ninguna relación entre la caja del 31 de diciembre y lo que hoy día se requiere para gastar". Explicó que "en enero y febrero se emitieron bonos por seis mil millones de dólares y por lo tanto la caja volvió a ser más abundante". La comparación es simple: "Esto es como una persona que tiene un ingreso regular, tiene un sueldo y quiere ir al supermercado. Y dice pucha, pero es que hace tres meses atrás tenía solo un billete de cinco luca en el bolsillo, pero eso que tiene que ver una cosa con la otra".

El alza de 370 pesos en la gasolina y 580 en el diésel es real y golpea fuerte. Jorge German proyectó que abril tendrá "una inflación mensual en torno al 1,3 por ciento", con efectos en cadena: transporte, alimentos, arriendos, colegiaturas. Pero ese no es el fierro. El fierro es que había alternativas y se eligió la más brutal, mientras se mantiene intacto un paquete tributario regresivo que cuesta más de cien veces lo que se ahorra cada día.

El proyecto revelado

Marcel lo dejó claro: Boric intentó aplicar progresividad con un "régimen dual, que es el régimen que opera en la mayor parte de los países del mundo". Kast hace lo opuesto: regalar a empresas y a sus dueños simultáneamente. "Desaparece la compensación", resumió Marcel, "y ahora se agrega un costo adicional en términos de menor recaudación que es el costo de la reintegración".

No es incompetencia ni improvisación. Es el proyecto: un gobierno capturado por el 1%, que usa la crisis como excusa para hacer pagar a todos menos a los suyos. La austeridad es solo para la clase trabajadora. Para los dueños de empresas, el Estado tiene billetera abierta. Los mismos de siempre, ganando, como siempre.

Matamala invitó al programa al ministro de Hacienda, al subsecretario de Hacienda, a la ministra de Energía, al ministro de Economía, al subsecretario de Economía, al ministro de Transportes y a la ministra vocera de Gobierno. Ninguno aceptó venir. Porque ante una contradicción tan evidente, la única estrategia es el silencio. Se hacen los lesos.

La próxima vez que Kast diga "no hay plata", que alguien le recuerde este número: 2.600 millones de dólares. Suficiente para 130 días de subsidio a combustibles. Suficiente para demostrar que la crisis fiscal es selectiva. Para los de abajo, shock. Para los de arriba, transferencia directa.

¿Y esto es pa reírse o pa llorar? Porque da pa las dos.

Fuente

Daniel Matamala — Lo que importa

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