Gobierno fuerza a la industria a pagar impuesto inédito al diésel
Gobierno inventa impuesto al diésel industrial mientras les regala lucas a los ricos Un proyecto ya aprobado en la Cámara obliga a mineras, constructoras y agricultores a pagar por primera vez el impuesto específico al combustible. Ocurre justo cuando mantienen rebajas tributarias a herencias y…

Gobierno inventa impuesto al diésel industrial mientras les regala lucas a los ricos
Un proyecto ya aprobado en la Cámara obliga a mineras, constructoras y agricultores a pagar por primera vez el impuesto específico al combustible. Ocurre justo cuando mantienen rebajas tributarias a herencias y ganancias de capital.
El impuesto que nunca existió
Escondido entre las medidas de compensación por el alza de combustibles, el gobierno metió una modificación que rompe un principio histórico en Chile. El economista Jorge German peló el ajo en el programa Lo Que Importa: "lo último que apareció en el proyecto de ley del ejecutivo que ya fue aprobado en la cámara es que quieren incorporar el impuesto específico que se cobra el diésel que es 1,5 utm a las fuentes fijas".
Traducido del lenguaje técnico: hasta ahora, el diésel usado como insumo productivo —en calderas, motobombas, maquinaria fija— nunca había pagado el impuesto específico a los combustibles. La razón era simple: no encarecer la producción. Ese combustible no transporta, sino que hace funcionar la industria, la minería, la construcción, la agricultura. Aplicarle el mismo tributo que a los vehículos era considerado contraproducente.
Ahora el ministro Grau decidió que "todos tenemos que hacer el esfuerzo" —y ese "todos" incluye por primera vez a las fuentes fijas. Entre abril y septiembre de 2026, empresas de todos los sectores pagarán 1,5 UTM por cada litro de diésel industrial. Es inédito. Y lo aprobaron sin ruido, a la rápida, dentro de un paquete más amplio.
La trampa del "reintegro"
Pero tranquilos, dicen desde Hacienda: se les devolverá parte del impuesto. German explicó el sistema que aplicarán: "Le va a replicar el mismo sistema de reintegro que utilizan hoy día con los camioneros que es que el camionero micro se le devuelve el 80% del impuesto específico y el camionero más grande se le devuelve el 31% del impuesto específico según el tamaño de ventas".
Ahí está la trampa. Las empresas más grandes —las que más producen, las que más emplean— pagarán efectivamente el 69% del impuesto. No es una devolución completa, es un nuevo tributo disfrazado de ajuste temporal. Y ese costo no lo absorben las empresas: lo traspasan. German fue claro: "ya están comunicándose con sus clientes para traspasar esto", refiriéndose a los camioneros, pero el mecanismo es idéntico para la industria.
Esto golpeará en plena crisis. German proyectó que la inflación terminará el año entre 3,2 y 3,4%, cuando antes esperaba 2,6%. Este impuesto nuevo es parte de esa alza. Encarecerá alimentos (agricultura necesita diésel para riego y maquinaria), viviendas (la construcción usa combustible en obras), todo producto industrial. Y lo presentan como solidaridad.
Mientras tanto, los ricos siguen de fiesta
Contraste brutal: no hay plata para subsidiar combustibles, pero sí para regalarle lucas a las fortunas. El exministro Mario Marcel lo explicó en el mismo programa: el gobierno anterior propuso bajar el impuesto de primera categoría a las empresas, pero compensándolo con más tributos a los dueños. "Lo que se está proponiendo es lo contrario: es bajar el impuesto a las empresas pero además reintegrar tributariamente", dijo Marcel.
El resultado: 1.800 millones de dólares menos de recaudación por la rebaja a empresas, más 800 millones adicionales por la reintegración. "Un punto del producto", calculó Marcel. Y a eso se suman las rebajas al impuesto a la herencia, a las donaciones, la eliminación del impuesto a las ganancias de capital, la reducción de contribuciones.
Matamala invitó al programa al ministro de Hacienda, al subsecretario, a la ministra de Energía, al ministro de Economía, al de Transportes, a la vocera de gobierno. Ninguno aceptó venir a explicar esta contradicción. Porque es imposible explicarla: inventan un impuesto nuevo a tractores y calderas mientras perdonan tributos a quienes heredan fortunas o especulan en la bolsa.
El plumero se les ve clarísimo: que paguen los que producen, los que siembran, los que construyen. Los que solo acumulan, que descansen nomás.
Seis meses para probar qué tan dóciles somos
German mencionó que el nuevo impuesto aplicará "entre abril de este año y septiembre de este año, ya sabes, son un lapso de tiempo que no es muy grande". Seis meses. Lo venden como emergencia, como sacrificio temporal en tiempos difíciles.
Pero los impuestos "temporales" rara vez mueren. Este es un globo de ensayo: si la industria lo traga sin protestar, si los agricultores pagan callados, si las constructoras simplemente traspasan el costo, el impuesto se quedará. Después de septiembre dirán que la situación fiscal sigue delicada, que no es momento de perder recaudación, que "todos seguimos haciendo el esfuerzo".
Mientras, por supuesto, las rebajas tributarias a empresas y herencias sí serán permanentes. Esas no tienen fecha de término. Sorpresa sorpresa.
Todos tenemos que hacer el esfuerzo
"Todos tenemos que hacer el esfuerzo", dice el ministro Grau mientras inventa impuestos a tractores y calderas. Pero cuando se trata de gravar herencias millonarias o ganancias bursátiles, ahí el esfuerzo no aplica. Ahí hay que cuidar la inversión, estimular la economía, no espantar capitales.
La traducción es simple: que paguen los que producen, los que siembran, los que construyen. Los que tienen más espaldas, los que solo acumulan, esos se las arreglan solos —con rebajas de impuestos, claro.
Abril está a la vuelta de la esquina. Y con él, un impuesto que nunca debió existir, aprobado sin ruido, diseñado para quedarse. Si no hay rechazo ahora, después será tarde para decir que no nos avisaron.
Fuente
Daniel Matamala — Lo Que Importa