La promesa imposible: recorte fiscal sin tocar beneficios sociales

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El círculo cuadrado: cómo vender lo imposible y cobrarlo caro Kast y Quiroz prometieron recortar 6 mil millones sin tocar beneficios sociales, bajar impuestos a los ricos y aumentar el gasto en seguridad. Todos los economistas serios dijeron que era imposible. Igual lo intentaron. Duró una semana.…

La promesa imposible: recorte fiscal sin tocar beneficios sociales

El círculo cuadrado: cómo vender lo imposible y cobrarlo caro

Kast y Quiroz prometieron recortar 6 mil millones sin tocar beneficios sociales, bajar impuestos a los ricos y aumentar el gasto en seguridad. Todos los economistas serios dijeron que era imposible. Igual lo intentaron. Duró una semana.

La promesa que nunca cuadró

En campaña, Kast y Quiroz prometieron "cuadrar un círculo, equilibrar el presupuesto y cortar 6 mil millones de dólares de gasto público sin tocar ningún beneficio social, aumentando el gasto en áreas como seguridad y reduciendo agresivamente al mismo tiempo los impuestos a las empresas y a los más ricos", señaló Matamala en su programa Lo que importa.

Desde el origen hubo trampa, po. Cuando les preguntaron cómo lo harían, se negaron a explicarlo. No porque faltaran detalles por afinar: era matemáticamente imposible. Todos los economistas serios del país, de distintos sectores políticos, lo advirtieron. Pero la promesa vendía. Los ricos esperaban sus rebajas tributarias, los votantes anti-Boric esperaban seguridad, y nadie tendría que pagar el costo. El problema es que llegó el 11 de marzo y había que gobernar Chile real, no Chile de fantasía.

El recorte parejo o cómo confesar que nunca hubo plan

Ante la realidad, Quiroz, el ministro de Hacienda [Nombre Completo del Ministro] "con menos experiencia política de la historia reciente" pero con "poder político absoluto", escapó hacia adelante con la solución más amateur posible: "le pasó el muerto a cada ministerio, ordenó un corte parejo de 3% a cada uno."

Ese recorte parejo reveló todo. Si realmente hubieran tenido un plan para "recortar sin tocar beneficios sociales", habrían sabido exactamente dónde cortar. Pero la instrucción genérica demuestra que nunca hubo tal plan. Y la ministra de Seguridad, "como una subordinada temerosa de ser reconvenida por su jefe", acató y "le pegó un sablazo a fondos como la compra de vehículos para carabineros y el plan nacional contra el crimen organizado."

Un gobierno que se autoproclamó "de emergencia en seguridad" debutó desfinanciando exactamente eso: seguridad. ¿Y esto es pa reírse o pa llorar?

La reversión ridícula: cuando el gobierno se vence a sí mismo

Una semana. Eso duró el círculo cuadrado en contacto con la realidad. Primero anunciaron el recorte. Luego "los defendió ante el Congreso". Y después, en una escena que Matamala calificó de "ridícula", la ministra salió a presentar como triunfo haber revertido lo que ella misma había implementado: "la ministra saliendo de una reunión para anunciar con un gran logro que el gobierno de Kast había revertido el recorte ordenado por el gobierno de Kast."

Aplausos para la señora, po.

El problema no es haber corregido. Es que la corrección evidenció la improvisación. Si en siete días pasas de defender algo ante el Congreso a desdecirte completamente, no hubo análisis serio desde el inicio. Y si tu ministra de Seguridad celebra públicamente revertir su propia decisión, "tenemos un gobierno con una ministra de seguridad insegura de cuál es su trabajo", sentenció Matamala.

La lista de marchas y contramarchas es "interminable": retiraron y reingresaron decretos ambientales, cuestionaron y luego respaldaron la candidatura olímpica, removieron y restituyeron a la directora del Sernameg, publicaron que el Estado estaba en quiebra y luego lo desmintieron. Todo en 25 días. Al lote nomás.

Quién paga el círculo que nunca cuadró

Kast "sobreinterpretó su triunfo electoral" y creyó que el 58% era un mandato para un "shock neoliberal agresivo". Pero como mostró Matamala, la realidad es otra: "el 58% no votó por la ortodoxia neoliberal, votó por el anti-Boric." Cuando el círculo cuadrado colapsó, quedó claro el diseño: las empresas y los más ricos igual esperan sus rebajas tributarias, pero ahora sin claridad de dónde saldrán las lucas.

Porque el recorte de 6 mil millones sigue siendo la meta. Lo que cambió es que ya no pueden simular que no tocará a nadie. Armaron "un gabinete de leales, muchos de ellos novatos en política e ignorantes en administración pública", con un ministro todopoderoso sin oficio político, para ejecutar un plan que nunca existió. "Sobran dogmas y falta realidad, sobran consignas y faltan números", diagnosticó Matamala.

El problema no es cosmético sino de diseño. Apostaron a que "las complejidades de gobernar podían afrontarse con la receta de la campaña: no responder preguntas, esconderse de los temas difíciles y pedir tiempo." Pero gobernar no es un debate donde te salva la campana. Se les nota el plumero.

La escalera sin salida

"El gobierno no tiene hacia dónde escapar, lleva 25 días y le faltan 1.436. No hay escape al final de esa escalera. Es hora de dejar de fugarse de la realidad."

Esto no fue un tropiezo inicial sino la evidencia de algo estructural: un gobierno que creyó que gobernar era como hacer campaña, que repetir consignas bastaba, que podían vender un círculo cuadrado y cobrar el triunfo electoral sin rendir cuentas. Que todo era pa la galería nomás. Pero la realidad llegó. Y la pregunta ya no es si el plan era viable. Es quién va a pagar por la mentira. Spoiler: Kast, Quiroz y los empresarios que los financiaron van a salir ganando, y el resto va a tener que arreglárselas como siempre.


Fuente

Daniel Matamala, Lo que importa

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