Plan de descontaminación de Villarrica: 8 años de atraso y lago cerrado por algas tóxicas

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Villarrica: 8 años esperando, 3 años en Contraloría, aprobado al tiro El plan de descontaminación del lago estuvo tres años empolvándose en Contraloría. Cuando finalmente lo reingresaron, tomó razón al tiro. Dos ex ministros de gobiernos opuestos coinciden: algo está gravemente podrido en la…

Plan de descontaminación de Villarrica: 8 años de atraso y lago cerrado por algas tóxicas

Villarrica: 8 años esperando, 3 años en Contraloría, aprobado al tiro

El plan de descontaminación del lago estuvo tres años empolvándose en Contraloría. Cuando finalmente lo reingresaron, tomó razón al tiro. Dos ex ministros de gobiernos opuestos coinciden: algo está gravemente podrido en la burocracia ambiental chilena.

El dato que nadie puede explicar

Tres años. Eso es lo que el plan de descontaminación del lago Villarrica estuvo en trámite en Contraloría. Cuando el gobierno de Boric lo retiró junto a otros 42 decretos ambientales en marzo pasado, el cahuín se centró en la ranita de Darwin y el pingüino de Humboldt. Pero cuando Villarrica regresó a Contraloría, tomó razón al tiro.

Javier Naranjo, ex ministro del Medio Ambiente de Piñera, planteó lo que todos piensan pero nadie responde: "¿Qué raro que Contraloría se haya enamorado tanto con la ranita de Darwin, que se reingresó y automáticamente se tomó razón?"

El mismo organismo que dejó morir un decreto durante tres años mientras Villarrica cerraba playas por algas tóxicas, lo aprueba en horas cuando hay presión pública. ¿Es priorización política? ¿Es captura burocrática? Nadie lo explica.

Marcelo Mena, ex ministro de Bachelet, coincide en que "algo está fallando". Villarrica llevaba "ocho años atrasado, más encima está verde el lago, están cerrando las playas por riesgo a las personas". No es un decreto caprichoso. Es salud pública. Es economía local. Es gente real esperando que el Estado funcione.

Comunidades rehenes del ping-pong burocrático

Mientras en Santiago se pelean por ranitas, Villarrica lleva casi una década con su economía turística destruida y riesgo sanitario real. Matamala señaló que el nuevo gobierno retiró 43 decretos de Contraloría "para revisarlos", pero Naranjo aportó el dato clave: "De esos 43, 37 ingresaron entre enero y marzo de este año".

O sea, tres cuartos de los decretos llegaron en los últimos meses del gobierno anterior. Pero Villarrica ya estaba ahí desde 2023. No fue el gobierno de Boric quien lo metió a último minuto. Fue el de Bachelet quien no lo priorizó, el de Piñera quien tampoco lo empujó, y el de Boric quien lo dejó morir hasta que explotó mediáticamente.

Naranjo explicó el mecanismo perverso que mantiene esta parálisis: Contraloría objeta algo menor, el gobierno retira el decreto antes del rechazo formal para evitar la representación legal, corrige, reingresa. Suena razonable hasta que cachai que Villarrica estuvo tres años en ese limbo. Y antes de llegar a Contraloría, casos como Coyhaique pasaron "más de un año" en firmas internas del propio Ejecutivo, según reveló Naranjo.

Es un sistema diseñado para que nadie asuma responsabilidad directa y el decreto muera de viejo mientras lagos verdes cierran playas.

La hipocresía transversal

Lo notable del episodio de Lo que importa es que dos ex ministros de gobiernos ideológicamente opuestos diagnostican exactamente lo mismo: parálisis administrativa que trasciende colores políticos.

Mena fue autocrítico con el gobierno de Boric: "Habría sido mucho mejor que priorizaran los temas más difíciles". Reconoce que ni Villarrica ni el plan de descontaminación de Santiago fueron prioridad. Naranjo cuestiona por qué 37 de 43 decretos llegaron último minuto, pero también señala que la gestión ambiental requiere años de procesos previos.

Ambos saben que detrás del show ideológico —el senador Skeia diciendo "la ranita ya no es política de Estado"— hay un Estado chileno incapaz de resolver problemas concretos de gente concreta.

Mena incluso defendió instrumentos que suelen asociarse con la derecha: "A los de izquierda le gusta comando y control, le gusta las normas de emisión, a los de derecha le gusta los bonos transables". Chile firmó acuerdos por 1.400 millones de dólares en bonos de carbono con Suiza y Japón, "plata de verdad, no es plata teórica", explicó. Proyectos reales de almacenamiento, electromovilidad, captura de metano.

Y Naranjo, del gobierno de Piñera, defendió la electromovilidad que tanto critican algunos en la derecha actual: los buses eléctricos de Santiago son herencia de Piñera, no de Muñoz. "La Alameda hoy día, con los buses eléctricos, tiene 60% menos ruido y mucho menos contaminación", recordó.

El costo de la parálisis

Como dijo Mena: "No porque el guardas del cajón se va a resolver mágicamente el problema". Villarrica no necesitaba ranitas ni pingüinos. Necesitaba que alguien, cualquiera, moviera un papel tres años antes.

Necesitaba que Contraloría explicara por qué un decreto técnicamente correcto —lo sabemos porque lo aprobó al tiro después— se pudrió tres años en sus oficinas. Necesitaba que ministros de Bachelet, Piñera y Boric dejaran de culparse entre ellos y asumieran la responsabilidad compartida de administrar un Estado que funcione.

Mientras tanto, en Villarrica siguen sin playas, sin turismo, sin respuestas. Pero eso sí: todos muy preocupados por el medio ambiente. ¿Y esto es pa reírse o pa llorar? Porque da pa las dos.

Fuente

Daniel Matamala — Lo que importa

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