Retiro de norma de aire fino pondría en riesgo 1.500 vidas anuales

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Gobierno sacrifica 1.500 vidas al año por "destrabar inversión" Entre los decretos retirados para "revisión técnica" había una norma de aire que salvaría mil quinientas personas anualmente con beneficios cinco veces superiores a sus costos. Mientras la discusión mediática se centró en la ranita de…

Retiro de norma de aire fino pondría en riesgo 1.500 vidas anuales

Gobierno sacrifica 1.500 vidas al año por "destrabar inversión"

Entre los decretos retirados para "revisión técnica" había una norma de aire que salvaría mil quinientas personas anualmente con beneficios cinco veces superiores a sus costos. Mientras la discusión mediática se centró en la ranita de Darwin, el gobierno cajoneó un estándar sanitario que Estados Unidos adoptó hace treinta años.

Veinte millones de pulmones que también son arbolitos

El gobierno se armó una caricatura bien conveniente: proteger "arañitas" versus desarrollo económico. Pero detrás del retiro masivo de 43 decretos ambientales había algo que no cabe en esa narrativa simplista: una norma de material particulado fino que afecta directamente a veinte millones de chilenos.

"Detrás de esos tres arbolitos son 20 millones de pulmones que también son arbolitos y que realmente está basado la salud de la gente en eso", explicó Marcelo Mena, ex ministro del Medio Ambiente, en Lo que importa. No se trata de extremismo ecológico. Se trata de un estándar sanitario con evidencia científica robusta: "Cinco veces más beneficios que costo de acuerdo a los estudios que hace el mismo Ministerio de Ambiente y evitando la muerte de 1500 personas", detalló Mena.

La norma proponía bajar de 20 a 15 microgramos anuales. Exactamente el estándar que Estados Unidos tenía en los años noventa. Hace tres décadas. Y aún tres veces más permisivo que la recomendación actual de la OMS, que es de 5 microgramos. Presentar esto como radicalismo revela o que están en otra o mala fe política directa.

La "revisión técnica" que tomó razón al tiro

Si el retiro de decretos respondía a una necesidad de revisión técnica seria, hay una contradicción que nadie del gobierno ha explicado: ¿cómo es que Contraloría aprobó al tiro los decretos que luego se reingresaron?

El caso del lago Villarrica es paradigmático. Ocho años de atraso. Lago verde. Playas cerradas por riesgo sanitario. El plan de descontaminación fue retirado, luego reingresado, y tomó razón rápidamente. Mientras tanto, la norma de material particulado fino —con impacto directo en millones de personas— sigue cajoneada.

Javier Naranjo, ex ministro del Medio Ambiente en el gobierno de Piñera, reveló otro dato inquietante sobre la gestión: "Para efectos del plan de descontaminación de Coyhaique, estuvo más de un año o algunos varios meses en trámite de firmas internas antes de ingresar a Contraloría". Coyhaique, la ciudad más contaminada del país según Naranjo, lleva años esperando.

La contradicción delata que no se trata de rigurosidad técnica sino de señal ideológica. Como declaró el ministro Skeia sin filtro: "Lo que era política de Estado se acabó". La pregunta que queda flotando: ¿desde cuándo prevenir 1.500 muertes anuales es ideología y no responsabilidad sanitaria básica?

Priorizar inversión sobre vidas: qué cuerpos importan

El gobierno presenta una falsa dicotomía: desarrollo económico versus protección ambiental. Pero Santiago mismo desmiente esa trampa. Según datos entregados por Mena, entre 1990 y hoy la capital triplicó su ingreso per cápita, cuadriplicó su población, sextuplicó su parque automotriz y redujo su contaminación en 80%. Es posible crecer y descontaminar simultáneamente.

La decisión de retirar la norma no responde a imposibilidad técnica ni económica —los propios estudios ministeriales muestran que genera cinco lucas de beneficio por cada luca invertida— sino a una elección política sobre qué vidas merecen protección.

Cada año que pasa sin la norma son 1.500 personas que mueren por causas evitables. En cuatro años de gobierno: 6.000 muertes prevenibles sacrificadas. La pregunta incómoda que ningún ministro quiere responder: ¿quiénes son esas mil quinientas personas y en qué comunas viven?

El extremismo es mantener el estándar actual

"No es como que un extremismo ambiental es lo que está sobre la mesa, era un avance significativo", señaló Mena. Si adoptar un estándar que Estados Unidos tenía hace treinta años es "extremismo ambiental", ¿qué es entonces mantener la norma actual de 20 microgramos? ¿Y esto es pa reírse o pa llorar?

La OMS recomienda 5 microgramos. Chile proponía 15. Tiene actualmente 20. El gobierno no solo rechazó avanzar: legitimó el atraso presentándolo como sensatez frente al radicalismo.

Mientras tanto, en Coyhaique el plan de descontaminación lleva años en trámite. Y en la Región Metropolitana, Naranjo advirtió otro problema urgente: "Están por cumplirse las vidas útiles de los rellenos sanitarios" sin plan alternativo claro. Pero la urgencia declarada del gobierno no es sanitaria: es "destrabar" proyectos de inversión.

Veinte millones de pulmones esperan saber cuánto vale cada uno en esta administración.


No hacen falta estudios internacionales ni recomendaciones de la OMS: los propios números del Ministerio de Medio Ambiente chileno muestran que implementar la norma genera cinco veces más beneficios que costos y salva mil quinientas vidas al año. El gobierno decidió que esos números no importan. Que esas vidas no importan. Mientras fabrican enemigos de utilería —las arañitas, la ranita de Darwin, el extremismo ambiental imaginario—, veinte millones de pulmones respiran aire que Estados Unidos dejó de considerar aceptable en 1990. Pero claro: hay inversiones que destrabar. Qué novedad.

Fuente

Daniel Matamala — Lo que importa: "La motosierra ambiental"

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