Tres cuartas partes del MEPCO van a diésel, no a automovilistas ricos
El gobierno nos careteó: tres cuartas partes del MEPCO protegían tu pan Mientras el discurso oficial hablaba de "subsidiar a los ricos con autos", el 75% del mecanismo iba al diésel que mueve alimentos y transporte popular. Mario Marcel lo confirmó: construyeron un hombre de paja para golpear a los…

El gobierno nos careteó: tres cuartas partes del MEPCO protegían tu pan
Mientras el discurso oficial hablaba de "subsidiar a los ricos con autos", el 75% del mecanismo iba al diésel que mueve alimentos y transporte popular. Mario Marcel lo confirmó: construyeron un hombre de paja para golpear a los sectores que decían defender.
"No a los ricos, al diésel"
"De los recursos del MEPCO más o menos las tres cuartas partes van a diésel, no a gasolina", confesó el ex ministro de Hacienda Mario Marcel en el programa Lo Que Importa. Y remató con lo que el gobierno no quiso decir en voz alta: "El grueso de los recursos van al combustible de diésel y por lo tanto al transporte de carga, escolares, pasajeros".
Ahí está la prueba definitiva del cahuín. Mientras las redes sociales oficiales del gobierno repetían el cuento de los "automovilistas del 20% más rico", la realidad era otra: estaban tocando el combustible que mueve el pan, las frutas, las verduras. El transporte escolar. Los buses interurbanos. Los taxis colectivos. El 90% de los alimentos en Chile viaja en camiones diésel, según reveló el economista Jorge German en el mismo programa.
Y los números no mienten sobre quién recibió realmente el golpe: el alza en diésel fue de 580 pesos —un 62%—, mientras que en gasolina fue de 370 pesos —un 32%—. Si de verdad quisieran golpear a los ricos con sus autos, habrían hecho exactamente lo contrario.
Los camioneros ya están pasando la cuenta
"Los camioneros ya están mandando cartas a los generadores de carga a la empresa para tratar de empezar a traspasarle esta alza", advirtió German. La frase que siguió debería alarmar a cualquiera: "Si nosotros nos traspasamos esto se nos da vuelta el problema".
Esto no es teoría económica ni proyección futura. Ya está pasando. El efecto dominó ya comenzó su marcha implacable: primero sube el combustible del camión, después el precio del pan en la panadería, las frutas en la feria, las verduras en el almacén. Y después viene la segunda ola, la que menos se ve pero más duele: la inflación general que empuja la UF hacia arriba, arrastrando consigo arriendos, colegiaturas, planes de isapre, seguros.
German proyectó una inflación de 1,3% solo para abril —antes de este conflicto estimaba 0,5%—. Los sectores populares van a pagar esto tres veces: en la micro, en la feria, en el arriendo. Precisamente los sectores que el gobierno dice defender.
Mientras tanto, las rebajas a los ricos intactas
Matamala planteó el contraste que nadie en el gobierno quiere discutir: las "rebajas de impuestos a los más ricos" en empresas, herencias, donaciones y ganancias de capital "se mantienen en colúmenes", mientras el MEPCO que costaba 96 millones de dólares semanales fue sacrificado en el altar de la austeridad.
Marcel fue directo al describir la propuesta tributaria del gobierno: "Es lo contrario. Es bajar impuesto a las empresas pero además reintegrar tributariamente". Explicó que su gobierno había propuesto bajar el impuesto empresarial con compensación en los dueños, separando empresa de propietarios. Pero esta administración hace exactamente lo inverso: baja el impuesto a las empresas —1.800 millones de dólares— y suma 800 millones más en reintegración que beneficia "100% a los propietarios de la empresa".
El gobierno encontró 96 millones semanales para quitarle al transporte popular, pero no toca las rebajas tributarias que benefician directamente al patrimonio de los más ricos. La prioridad quedó clara: proteger las herencias y ganancias de capital mientras el diésel que mueve la comida del pueblo se dispara 62%. No es falta de plata. Es decisión política sobre quién paga la crisis.
El impuesto a las calderas que nadie contó
Como si golpear el transporte no fuera suficiente, German reveló una medida que pasó casi inadvertida en el debate público: el gobierno incorporó el impuesto específico de 1,5 UTM a "fuentes fijas" —calderas, motobombas— "que utilizan la industria, la construcción, los agricultores, la minería" entre abril y septiembre de 2026.
Hasta ahora, ese impuesto solo se cobraba al combustible usado en transporte. Las industrias lo recuperaban. Ya no. Este golpe va directo a la producción: desde la construcción hasta la agricultura, todo lo que se produce en Chile va a encarecerse.
Y usaron el mismo truco: lo escondieron en el detalle técnico del proyecto de ley mientras el debate público se concentraba en los "automovilistas ricos". Es la segunda capa del golpe, y casi nadie la vio venir hasta que fue aprobada en la Cámara.
Marcel lo resumió con una frase aséptica que admite lo que no quieren decir en voz alta: "La repercusión sobre otras áreas de la economía es importante".
Lo dijo su propio ex ministro de Hacienda, con datos y sin aspavientos. Sabían perfectamente que no estaban tocando los autos de los ricos. Estaban tocando el pan de los pobres. Y eligieron hacerlo igual.
Mientras las rebajas a herencias y ganancias de capital siguen intactas —2.600 millones de dólares que el fisco dejará de recaudar—, el diésel que mueve tu comida subió 62%. La próxima vez que te digan que "no hay plata", pregúntales por qué sí hay plata para los impuestos que no cobran arriba, pero no para los combustibles que cobran abajo.
Las lucas están. Solo que eligieron dárselas a otros.
Fuente
Daniel Matamala — Lo Que Importa